«Los Muertos», de Mario Levrero, en una imperdible versión de Irina Alonso

La talentosa Irina Alonso pergeñó y dirigió su adaptación de «Los muertos», un relato de Mario Levrero, que con un cuarteto de excelentes actores logra momentos de verdadero teatro.

El original del recordado escritor oriental trae reminiscencias de «Historia de un loco», de Nicolai Gógol, pero se diferencia porque no es la locura lo que está en juego sino la imaginación, los sueños y por supuesto una fragorosa angustia rioplatense.

El protagonista (Fernando Carón) trabaja -según la versión de Alonso- en una alienante tarea fabril en la que él y sus compañeros deben manipular casi sin sentido numerosas cajas de cartón, que en los primeros tramos funcionan como elementos escenográficos y van desapareciendo a medida que la trama avanza.

No sólo de Gógol se nutre Levrero -que firmaba como Jorge Varlotta cuando oficiaba de historietista-, también está allí su coterráneo Felisberto Hernández, un escritor que interesó e influyó a Cortázar, y quizás una nube de rioplatenses y parisinos que jugaron con el nonsense con dispares intenciones.


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