Entre la anarquía de «Fluorescent Adolescent» y la confusión adulta de «Star Treatment»

En esta ocasión, la visita de la banda que comanda el vocalista y guitarrista Alex Turner se enmarca en la presentación de las canciones de “Tranquility Base Hotel & Casino” (2018), trabajo sucesor del impecable “AM”, publicado cinco años antes y en el que los músicos dieron rienda suelta a la imaginación dejando de lado las estructuras.

Después de los últimos recitales que ofreció en Córdoba y Buenos Aires en 2014, el cuarteto, que se completa con el guitarrista Jamie Cook, el baterista Matt Helders y con Nick O’Malley en el bajo, decidió sumar Sudamérica en la gira y anoche, en San Isidro, cautivó a sus seguidores desde el primer sonido hasta el último.

A través de un repertorio que contempló cerca de una veintena de temas y se extendió por una hora y 45 minutos, los músicos recorrieron 17 años de creaciones y regalaron una lista con extremos vaivenes emocionales que permitieron definir dos momentos bien marcados en la historia de la banda con “Suck it and see”, lanzado nueve años después de su formación y que se ubica como punto de inflexión.

El muchacho engominado que vestía campera negra de cuero y gafas de aviador -una estética que era algo así como una combinación de características de Johnny Cash y Elvis Presley- le puso voz a canciones de los primeros tres álbumes de su discografía, más rockeros y furiosos.

Las infinitas subjetividades sintonizaron sus intensidades cuando escucharon las primeras notas de “I Bet You Look Good on the Dancefloor” y “Dancing shows”, del álbum debut; “Brianstorm”, de “Favourite Worst Nightmare”; y “Library picture”, de “Suck and see it”, aunque no fueron los únicos.

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