A 20 años de la masacre de Columbine, continúa la polémica por la venta de armas

La matanza ocurrió cerca del mediodía en el Instituto Columbine, ubicado en un pequeño pueblo de Littleton, en el Estado de Colorado, cuando los estudiantes Eric Harris (de 18 años) y Dylan Klebold (17) empezaron a disparar a mansalva contra sus compañeros. Harris y Klebold, quienes habían planeado el ataque durante varios meses, usaron sobretodos para ocultar sus armas: TEC-9 semiautomática, rifles 9 milímetros y dos escopetas; además de municiones y granadas.

Primero fueron a la biblioteca y mataron a 10 personas; luego, sin detenerse, entraron en la cafetería donde había unas 500 personas. En menos de 20 minutos murieron 12 estudiantes y un profesor. Además, hirieron a otras 27 personas (tres de las cuales trataban de escapar), y finalmente los agresores se suicidaron. Las autoridades encontraron luego dos bombas de propano en la cafetería del establecimiento. Si hubieran detonado, el número de víctimas habría sido más alto, dijeron las autoridades.

En aquellos días, el recordado actor Charlton Heston, presidente de la Asociación Nacional del Rifle (NRA), decía que aquellos que quisieran quitarle sus armas tendrían que hacerlo de su «fría y muerta» mano. La NRA defiende que cada estadounidense tenga el derecho de adquirir y portar armas de fuego, según lo garantiza la Segunda Enmienda de la constitución.

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