«Te amo, Diego, ahora mismo siento un dolor
casi insoportable en el pecho. En la calle, así me
ha sucedido, me golpea tu recuerdo y ya no puedo
caminar y algo me duele tanto que tengo que recargarme contra la pared. El otro día un gendarme se acercó: ‘Madame, vous êtes malade?’. Moví
de un lado a otro la cabeza, iba a responderle que
era el amor, ya lo ves, soy rusa, soy sentimental y
soy mujer, pero pensé que mi acento me delataría
y los funcionarios franceses no quieren a los extranjeros».
Este es un fragmento de una de las cartas imaginarias que la pintora y exiliada rusa Angelina Beloff le escribe a Diego Rivera, su compañero durante una década a quien no pudo seguir en su regreso a México.
En Querido Diego, te abraza Quiela (flamante lanzamiento del sello Seix Barral), la escritora y periodista Elena Poniatowska explora la catarsis de una artista y demuestra el poder de la literatura a la hora de procesar un desamor. Beloff sufre la muerte de su hijo y la partida de su amante; la pintura no da respuestas pero encuentra consuelo en las cartas.

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