12 junio, 2026

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Gastón Massenzio presenta "Ucaln" en Teatro Ciego

Hay un pueblo fantasma, en la provincia de La Pampa, que se llama Hucal. A fines del siglo XX, el servicio ferroviario dejó de funcionar y casi todos sus habitantes tuvieron que emigrar. En la actualidad, en el pueblito ubicado en el sudeste de la provincia vive solo una persona. Esa historia fue la que motivó, entre otras cosas, al cantante, guitarrista y compositor Gastón Massenzio a darle vida a Ucaln (2025), un disco conceptual e íntegramente instrumental que propone conectar con los sentidos, el espíritu y la memoria personal y colectiva. “Música para repoblar”, define Massenzio, quien presentará el disco a partir de una “experiencia inmersiva y sensorial” este miércoles 24 de septiembre a las 19 en Teatro Ciego (Jorge Luis Borges 1974). Y repetirá el jueves 9 de octubre a las 23.30 en el mismo lugar.

Este disco nace de un proceso de búsqueda interna y una necesidad de conectar con un sentido más profundo de hacer música. En estos tiempos tan devastadores que estamos viviendo, quería poner mi inspiración al servicio de algo que construya, que pueda tener una resonancia en el otro”, fundamenta el músico. “Hubo un concepto que me empezó a atravesar y que fue el de componer una música para repoblar, una música que tuviera esa propiedad. Y tiene que ver con una historia familiar, con el pueblo de Hucal, que es donde nació mi abuela en 1937”, revela. “Indagando en mi historia, descubrí que ese pueblo estaba deshabitado desde hace muchos años, pero tiene un solo habitante que integra la asociación civil Hucal Despierta, que está poniéndolo en valor y haciendo actividades para tener la memoria viva del espacio. Yo soñaba con eso mientras componía esta música sin saber a dónde me llevaba en realidad. En ese momento estaba corrido del frenesí de salir a tocar…”.

-¿Estabas atravesando una crisis?

-Sí, me fui bajando de fechas y conectando con otras cosas. Lo que estaba pasando a nivel político y social me apabulló, me dejó al principio paralizado, pero después reencaucé la necesidad de hacer música por este lado. Me encontré de golpe sin tener idea que estaba haciendo un disco sino que estaba disfrutando mucho la conexión con la música. Cuando empezó a cobrar forma todo esto, apareció la historia del pueblo. Y descubrí que el nombre Hucal proviene de una palabra mapuche, “ucaln”, que significa «alejado del camino principal». Y ahí me cayó una ficha. Yo me sentía así también: me había corrido de todo lo que se espera de mí haciendo música, en un contexto en el que se me estaba haciendo insostenible todo. Atravesado también por este concepto que aparecía, empecé a pensar que podía dar de mi algo que construyera algo bueno. La música tenía todo y no había que agregar palabras en el disco. Fue un vértigo, pero también una enorme satisfacción, alejarme de mi propio camino.

Editado por Los Años Luz y coproducido con Claudio Lafalce, el disco ofrece once piezas instrumentales que no se pueden encasillar fácilmente en un estilo o género, pero que sí dialogan con músicas ancestrales y folklóricas. En esta aventura experimental y sonora, Massenzio grabó guitarra española, acústica de doce cuerdas, charango, ovni drum, kalimbas amanha, melódica, metalofón, flauta y pianos, todos instrumentos acústicos. “La idea era crear el folklore de un lugar nuevo, una música folklórica creada para repoblar”, resalta Massenzio. “Tiene influencias de música del mundo: folk, folklore oriental, música andina, todo atravesado por el minimalismo, el paisajismo y el ambient. Venía escuchando música de los incas, turca, china, de Indonesia”, explica. “A partir de todo eso, generé muchos patrones y loops, y fui creando capas de sonido. También estoy haciendo mucha meditación y yoga. Y otra de las cosas que me atravesó mucho fue la idea de la escucha cuántica: cuando uno escucha modifica lo escuchado. El escucha siempre es un partícipe activo de la música”.

-¿Y qué es lo que necesitabas “repoblar” o reconstruir?

-Lo que siento es que esta es una época de tierra arrasada, y tenemos parte de nuestras historias y emociones que están adormecidas. O al menos hay una pequeña llama en piloto que está dormida. Y creo que la música tiene esa propiedad de unirnos como sociedad, como pueblo. El poder que tiene la música es mucho más fuerte y profundo que el que nosotros a veces le damos a través del mercado o lo que se nos impone.  Entonces, cuando el arte está al servicio de la construcción colectiva y la empatía y tendernos lazos ahí sucede algo que nos trasciende, donde ya ni siquiera importamos como individuos ni como artistas singulares, sino formando parte de algo colectivo. La música siempre ha tenido el poder de posibilitar que los pueblos siembren y cosechen. También tiene el poder de repoblar las partes nuestras que están adormecidas.

En este disco, Massenzio se aleja de su faceta de cantautor y encuentra un lugar nuevo de creación y exploración. “Lo que me dio fue mucho vértigo al darme cuenta de que me estaba alejando de ese lugar al que supuestamente pertenecía”, dice en relación al mundo de la canción. “En algún sentido se me representaba un desafío si yo quería ponerle letra a estas músicas. Pero a la vez aparecía una enorme satisfacción y mucha paz. Entonces, sentía que estaba transitando por un camino de autodescubrimiento”, confiesa. “Me parecía interesante que el escucha complete con sus propias palabras lo que no estaba dicho en el disco. Creo que esta música es un reflejo de eso que estamos a punto de descubrir y está en cada uno de nosotros. También me permitió pensar en todos los lugares deshabitados o abandonados que pueden ser repoblados”, completa Massenzio, quien tiene planeado viajar a Hucal a fin de año.

-¿En qué consiste este espectáculo inmersivo en Teatro Ciego?

-Nosotros entramos en esta sala completamente a oscuras y para eso remasterizamos el disco en Dolby Atmos para que suene por los 16 parlantes que están dispuestos en 360 grados en la sala. Somos guiados a la sala e ingresamos en completa oscuridad. Y lo que hacemos es habitar lo que sucede con este disco a partir de esta escucha. Hay además algunos estímulos sensoriales, como viento y aromas. Al estar en Dolby Atmos escuchás adelante tuyo una guitarra y quizás en tu espalda la percusión. Pasa algo del orden de la espacialidad. Es una experiencia intensa estar en completa oscuridad.

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