22 junio, 2024

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La madre de Bru pidió que se analice restos encontrados en el cementerio de La Plata

Rosa Schonfeld Foto Eva Cabrera archivo
Rosa Schonfeld. Foto: Eva Cabrera (archivo).

Rosa Schonfeld, madre del estudiante de periodismo Miguel Bru que fue asesinado hace 30 años bajo tortura policial y desaparecido, solicitó a la justicia que dicte una medida cautelar para preservar los restos sin identificar encontrados recientemente en el cementerio de La Plata con el objetivo de analizar el ADN y determinar si se puede identificar a su hijo.

El reclamo de la familia de Bru se sumó al que presentó la semana última Rubén López, hijo de Julio Jorge López, quien permanece desaparecido desde 2006 en la capital bonaerense cuando debía declarar como testigo en un juicio por crímenes de lesa humanidad contra el represor Miguel Etchecolatz.

“Pedimos que se preserven y se tomen muestras genéticas de todos los restos y sean cotejadas para determinar si entre ellos están los de mi hijo Miguel, a quien buscamos desde hace 30 años”, explicó Schonfeld, presidenta de la Asociación Civil Miguel Bru (AMB)

La mujer consideró que “esta situación horrenda nos ofende y es una burla para la cantidad de familias que en este país piden justicia no sólo por una muerte sino por la desaparición forzada de personas, y para toda la sociedad”.

En un comunicado se indicó que la solicitud se hizo ante Fiscalía 15 de La Plata, a cargo de Cecilia Corfield, que investiga el hallazgo de ataúdes abandonados y bolsas con restos humanos en cuatro depósitos del cementerio de la capital bonaerense.

Tras ese hallazgo, esta semana se encontraron dos mil bolsas más con restos humanos que se sumaron a los 501 ataúdes y 200 bolsas con restos sin identificar hallados en cuatro depósitos la semana pasada en el mismo cementerio.

Según trascendió, se estima que se trataría de alrededor de 2000 personas NN, pero podrían sumarse más, ya que resta investigar en las 24 hectáreas del predio.

Foto Eva Cabrera archivo
Foto: Eva Cabrera (archivo).

“Hace 30 años que buscamos a mi hijo Miguel y no vamos a bajar los brazos hasta encontrarlo. Sabemos que esta investigación es compleja y puede llevar años, pero vamos a estar presentes como en cada una de las 40 búsquedas que se hicieron hasta ahora”, señaló la mujer.

Y recordó que el gobierno de la provincia de Buenos Aires “ofrece una recompensa de cinco millones de pesos para quienes puedan aportar datos» para encontrar el paradero del joven o sus restos y remarcó que los testigos «pueden declarar con reserva de identidad”.

En el escrito presentado por la AMB se solicita que no se altere ni modifique o hallado en el cementerio y que se notifiquen y remitan las pruebas para realizar cotejo genético a la Fiscalía 3 de La Plata a cargo de Gonzalo Petit Bosnic, quien tiene la causa sobre la desaparición de Miguel Bru.

Dada la magnitud del caso, se plantea la posibilidad de pedir la colaboración del Equipo Argentino de Antropología Forense y del Sistema Federal De Búsqueda de Personas Desaparecidas y Extraviadas.

Asimismo, se sugiere a la Dirección de Personas Desaparecidas de la provincia, a las Facultad de Medicina, de Ciencias Naturales y al Museo de la UNLP, entre otras áreas.

La semana pasada, Rubén López presentó una medida similar con el objetivo de identificar los restos de su padre, Julio López, desaparecido en La Plata en el año 2006 tras declarar contra el genocida Miguel Etchecolatz en un juicio de lesa humanidad.

La historia de Miguel Bru

Miguel Bru fue desaparecido en agosto de 1993 luego de denunciar a efectivos de la Comisaría 9na. de La Plata por un allanamiento ilegal en su casa.

Foto archivo
Foto: archivo.

A partir de ese momento comenzó a ser amenazado y hostigado para que retirara la denuncia.

Según consta en los expedientes, fue secuestrado cerca de la localidad de Bavio, en el partido de La Plata, el 17 de agosto de 1993 y las declaraciones de varios detenidos y las pericias en el libro de guardia permitieron comprobar que fue ingresado en esa seccional, entre las 19 y las 20, donde fue visto por última vez mientras era torturado.


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