LA VENGANZA 6 puntos
(Vogter; Dinamarca/Suecia/Francia, 2024)
Dirección: Gustav Möller.
Guion: Gustav Möller y Emil Nygaard Albertsen.
Duración: 100 minutos.
Intérpretes: Sidse Babett Knudsen, Sebastian Bull, Dar Salim, Marina Bouras, Jacob Lohmann.
Estreno en salas de cine.
Los seguidores de las series nórdicas la reconocerán de inmediato: Sidse Babett Knudsen, el inconfundible rostro de la protagonista de la serie Borgen a lo largo de tres temporadas. En el segundo largometraje del sueco Gustav Möller (como en la anterior El culpable filmando en la vecina Dinamarca), la actriz debió alejarse de las altas esferas políticas para construir un personaje mucho menos glamoroso. Eva es una guardiacárcel en un correccional especialmente diseñado para presos que apenas han pasado la mayoría de edad, desde aquellos encerrados por delitos relativamente menores a los que forman parte de las filas de la más alta seguridad, los “irrecuperables”, según afirma con enjundia uno de sus superiores. La mujer cumple tareas en un pabellón relativamente tranquilo y las primeras escenas pueden hacer pensar al espectador no escandinavo que se trata de una fantasía de los guionistas: los reos dicen buenos días a los guardianes, hacen fila respetuosamente luego de salir de sus pulcras celdas y hasta participan de clases de yoga para combatir los malos pensamientos.
Pero no pasa demasiado tiempo hasta que la guardiana ve ingresar al lugar a un nuevo condenado –un muchacho rubio como la miel pero de mirada agresiva y pedante, tatuado de cuerpo entero y con una enorme cicatriz en el vientre– y pide algo en principio inesperado y realmente poco cómodo en términos laborales: un pase al así llamado Centro Cero, donde cumplen condena los jóvenes más peligrosos y violentos del presidio. El guion no lo explicita hasta que la trama ha avanzado, pero el espectador puede suponer con razón que el joven tuvo algo que ver con un hecho del pasado extremadamente traumático para Eva. A partir de ese momento, comienza la “venganza” del título local, un juego de gatos y ratones en el cual determinados personajes saben cosas que el resto no. Cabe decir, sin arruinar las vueltas de tuerca de la trama, que el accionar de Eva comienza a ser moralmente cuestionable, habida cuenta de que atenta no sólo contra sus propios principios sino contra el sistema del cual forma parte.
Durante el último tercio de La venganza cobra especial relevancia otro título, el elegido para su distribución internacional, Sons (Hijos), cuando el film deja de lado por un rato los mecanismos del suspenso y acerca una ligera reflexión sobre crianzas y jóvenes echados a perder por ¿malas compañías, una crianza floja, otras circunstancias difíciles de definir? Así, sin abandonar casi nunca el punto de vista de Eva –personaje usualmente callado y taciturno, apretado como un puño, enigmático para el resto de los personajes pero no para el espectador–, la historia avanza progresivamente hacia un desenlace lógico pero no demasiado predecible. Fábula moral diseñada alrededor de un mecanismo narrativo ligado a la tensión y al hecho de no saber qué consecuencias pueden tener los actos, La venganza comete algunos pecados a la hora de llevar al extremo ciertas decisiones de los personajes, que por momentos ponen en riesgo el tono realista que supo construir con acciones que rozan directamente lo inverosímil. Toda la gloria para Knudsen, quien logra que (casi) pasen desapercibidas merced a su presencia y prestancia.

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